Tal vez no se traduzca en una estrella bordada para el escudo ni en un título para la vitrina principal del club, pero sí representa una medalla de enorme valor para la estructura de las divisiones formativas. Carlos Fabián Borda Arauz y Pablo Santiago Lanz, dos baluartes de la categoría 2009 de Atlético Tucumán, se encuentran en Paraguay disputando el Sudamericano Sub-17 con la selección de Bolivia. Allí, ambos juveniles del “Decano” no sólo suman un valioso roce internacional, sino que han asumido un rol protagónico para intentar meter a la “Verde” en la próxima cita mundialista de la categoría.
Ambos son piezas clave de un equipo que viene de empatar 1-1 frente a Argentina bajo un verdadero diluvio, quedando a un paso de las semifinales. Sin embargo, su valiosa cosecha de cinco puntos le permitió a Bolivia avanzar a la zona de clasificación, donde mañana se enfrentarán a Chile por un boleto directo al Mundial Sub-17 de Qatar.
Central zurdo con salida
“Arrancamos mal al principio, perdimos feo con Brasil. Pero creo que la importancia, más allá de todo, estuvo en no caer”, relata Lanz, defensor que saltó como titular en la última batalla frente a la “Albiceleste”. El zaguero describe con madurez cómo el equipo logró revertir su suerte. “En los primeros dos partidos no me tocó jugar, pero en el segundo mis compañeros iban perdiendo 2 a 0 con Venezuela y justo nos echan a uno. Ahí fue donde tuvimos que sacar el carácter que veníamos mostrando en los entrenamientos de los meses anteriores; lo pudimos empatar sobre el final. Después le ganamos a Perú y empatamos con Argentina haciendo dos partidazos”, cuenta.
A sus 16 años, Lanz es un zaguero zurdo natural (aunque en su Selección se adapta sin problemas como lateral por izquierda, de “3”) que milita en la sexta división del “Decano”. Su historia tiene un fuerte tinte transnacional: nació en la localidad bonaerense de San Martín, pero su vínculo con la “Verde” es de sangre y de crianza. “De chiquito me fui para Bolivia porque mi viejo jugaba al fútbol y recaímos ahí. Mi mamá es boliviana, mi viejo armó un negocio allá y, como teníamos familia, ya nos quedamos a vivir”, cuenta. Y aclara: “Si bien soy argentino, hoy represento a Bolivia, lo doy todo por esta camiseta y, obviamente, quiero ganar siempre”.
Su arribo a 25 de Mayo y Chile se concretó en febrero de 2024, pero el camino inicial estuvo plagado de obstáculos burocráticos. “Esta va a ser mi tercera temporada. El primer año casi no pude jugar porque el pase era internacional y, al meterse la FIFA, tardaron 10 meses en habilitarme; sólo pude jugar los últimos tres partidos. Recién el año pasado agarré la temporada completa; al principio alternando un poco, pero después terminé casi siempre de titular en Séptima”, recuerda.
Aunque hace un tiempo que está en el radar del seleccionado, la noticia de la convocatoria le sigue generando cosquilleos. “Me dio alegría y un poco de orgullo por ver que estás haciendo las cosas bien. Y después, obviamente, te dan ganas de demostrar en los partidos del Sudamericano qué tipo de esfuerzo y carácter tenés; de mostrarte al mundo, básicamente”, dice.
El joven se define a sí mismo como un central aguerrido, pero con buen pie y criterio para romper líneas. “Siempre intento salir jugando, no tirar tanto pelotazo es una de mis características principales. Y después, no guardarme nada nunca, dejar todo siempre en la cancha”, relata.
A la hora de buscar referentes, apunta a la elite europea. “Me gusta mucho Lisandro Martínez, lo sigo y trato de copiarlo. Por ahí no soy tan rápido como él, pero intento suplirlo con otra cosa, tal vez siendo un poquito más tiempista, que es algo que tengo que mejorar”, admite.
Para Lanz, defender los colores de un país compensa el inmenso sacrificio del desarraigo. “Vivo en una casa en Tucumán. La familia de mi mamá está en Santa Cruz de la Sierra y la de mi papá en un pueblo cerca de Bahía Blanca, Sierra de la Ventana. Obviamente si los pudiera tener cerca sería un golazo, pero es lo que toca. Hay sacrificios que hay que hacer para lograr el objetivo que tengo”, sostiene, agradecido por la contención que le brindó la provincia. “Tucumán me trata muy bien, la ciudad es muy linda y conocí grandes amigos gracias al club”, agrega.
¿Sus metas al regresar al complejo de Ojo de Agua? “Mis objetivos a corto plazo son afianzarme nuevamente, rendir igual o mejor que el año pasado en Sexta. Y después, si se va dando, tratar de subir a Reserva o, incluso por qué no, a la Primera”, sueña.
Arquero con proyección
Bajo los tres palos, Bolivia también respira con tranquilidad gracias a otro talento moldeado en el semillero “decano”. Fabián Borda, de 17 años, está disputando su segundo certamen sudamericano consecutivo. Ya había defendido el arco boliviano en el torneo de Colombia, el cual sirvió de trampolín para la histórica clasificación de su país al Mundial de Qatar disputado el año pasado.
Allí, Borda se dio el lujo de sumar experiencia mundialista. Bolivia se despidió de aquel torneo sumando un punto en tres partidos (producto de un empate contra el país anfitrión) y cayendo en la fase de grupos, pero llevándose un roce competitivo invaluable.
Este año, el arquero nacido en Santa Cruz de la Sierra -que firmó su primer contrato profesional en abril del año pasado- es una pieza inamovible de su equipo. El domingo contra Argentina, se erigió como una de las grandes figuras de la cancha, tapando pelotas decisivas que contribuyeron directamente a que su equipo lograra la igualdad. Un partido pesado, como bien describe Lanz, su compañero de equipo y Selección: “Jugar contra Argentina, que siempre es complicado, con la cancha toda mojada donde no se podía levantar la pelota, y meter el 1 a 1 en los últimos 10 minutos, fue importantísimo”.
La ilusión boliviana está en marcha y la convicción es absoluta. “El objetivo principal es clasificar al Mundial. Supimos lucharla cuando tuvimos que luchar y, cuando pudimos jugar, también lo hicimos. Lo que me llevo de este torneo, más allá de todo, es justamente lo que nos marcaron los profes: el carácter”, concluyó el zaguero.
De esta manera, con dos embajadores de lujo en tierras paraguayas, las juveniles internacionales del “Decano” dicen presente en un escenario de altísima exigencia. Ahora, frente a Chile, Borda y Lanz buscarán aportar sus manos y su garra para que Bolivia vuelva a inscribir su nombre en la máxima cita del fútbol formativo.